| Ceremonia Ritual (SEMÂ) |
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Ávila, 25 de septiembre de 1993
SEMÂ O LA CEREMONIA DE LOS DERVICHES Emanada de la inspiración de MevIâna M. Celáleddin-i Rumî (1207-1273), esta ceremonia o Semâ constituye una parte de la tradición, de las creencias y de la cultura turcas...
Por otra parte, la ciencia moderna confirma que la condición esencial de la existencia es la de girar. No hay nada que no gire en el universo. La igualdad (o similitud) en la existencia reside en el hecho de que los electrones, los protones y los neutrones de los átomos de su estructura giran. De igual manera, el ser humano gira en compañía de todas las cosas vivas, de la partícula más pequeña a la estrella más alejada en el infinito del universo, siguiendo una armonía y un ritmo magnífico. El hombre gira con la tierra, viene de la tierra y vuelve a ella, su sangre circula y gira, su existencia continúa por el movimiento oculto en los átomos que forman su estructura. Sin embargo, el ser humano posee una inteligencia que le hace superior a las otras criaturas. Girando, el Derviche une la razón con el principio de similitud universal, ya mencionado, a través de su Semâ. La Cemonia de Semá simboliza una ascensión espiritual, un viaje místico del ser humano hacia lo "Perfecto". Dirigiéndose hacia la Verdad, se eleva con amor y vence su ego, se disuelve en Dios, y, después, vuelve a su estado de criatura completa y perfecta. Está preparado para servir con amor a toda la creación, a todas las criaturas sin distinción de creencias, de clases sociales y de razas... Derviche (Semázen), tocado con un alto bonete de fieltro (simbolizando la lápida sepulcral de su ego), vestido con ropa blanca (la mortaja/sudario de su ego), al quitarse su capa, nace espiritualmente a la verdad. Comienza a dar vueltas, los brazos cruzados simbolizando el número uno, testimoniando la Unidad de Dios. Después, extiende sus brazos, la mano derecha abierta hacia los cielos, dispuesta a recibir los dones divinos, su mano izquierda a la que mira con mirada divina está vuelta hacia el suelo, dispensando al pueblo lo que ha recibido de Dios. Así, girando de derecha a izquierda, alrededor del corazón, abraza a la creación y a todos los seres humanos con amor. Otro aspecto importante de esta ceremonia, que existe desde hace siete siglos, es que integra tres factores: La Razón (el saber, el pensamiento), el Amor (el sentimiento, la poesía, la música) y el Alma (la vida, el movimiento, el Semâ). Es difícil encontrar en ningún otro sistema espiritual e intelectual esta misma unión de tres factores tan unidos tanto en la teoría como en la práctica.
La ceremonia se componen de siete partes:
- Comienza con un elogio al Profeta, la alabanza va dirigida a todos los Profetas y ante todo a Dios, que los ha creado a todos. - Ruidos de tambor (kudum), simbolizando el Orden divino de la Creación: "Kun=Sè" - Seguido de un preludio con flauta (NEY) que representa el soplo que dio vida a todas las criaturas, el Soplo de Dios. - La cuarta parte está constituida por tres movimientos rítmicos circulares el "Devri Vélédi", acompañados de una música llamada "péshrev". Simboliza el saludo mutuo de las almas disimuladas en las formas (los cuerpos). - La quinta parte es el SEMÂ, dividido en cuatro saludos (Sélám):
a) El primer saludo simboliza el nacimiento del hombre a la verdad a través del entendimiento, llegando a ser plenamente consciente de su condición de criatura y de la existencia de Dios, su Creador.
b) El ser humano, mirando alrededor de su órbita es testigo del esplendor y de la perfección de la creación. Maravillado, se admira de la Superioridad y el Poder de Dios.
c) Este arrebato, esta adoración se transforma en amor por Dios, el Unico que está por encima de la razón. Es la entrega completa de sí mismo al Bien Amado, la unión, la unidad.Este estado considerado como el más alto grado y el más profundo éxtasis místico es el Nirvana de los Budistas o el Fenafillah del Islam. Ahora bien, este grado de éxtasis no es más que un grado pasajero para el derviche; él va más lejos, el Profeta` llamado primero Servidor y después profeta, una vez que ha llegado durante su ascensión al Trono vuelve a su deber en la tierra: el grado más elevado en el Islam es el de ser servidor de Dios. Como al principio, al final de cada saludo se para la música, el derviche se detiene con los brazos cruzados representando el número uno, siendo así consciente y sentimentalmente testigo (le la Unidad de Dios.
d) En el cuarto saludo, el derviche habiendo terminado su viaje místico y su ascensión espiritual, es servidor ferviente de Dios, de sus Libros y de sus Profetas y de toda la creación.
- La sexta parte del Semá es la lectura del Corán y sobre todo de V:109/ 115, S:Bakara 2, "De Dios son el este y el oeste y, a cualquier parte que vosotros os giréis, allí está la cara de Dios. Dios es vasto, omnisciente". - Durante la séptima parte, la ceremonia llega a su fin con una oración por el descanso de las almas de todos los Profetas y de todos los creyentes. |
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