| Acto - conmemorativo XV Aniversario del CIEM |
|
|
|
|
“El espíritu de los pueblos: transmisión de la identidad cultural a través del patrimonio vivo”. 25 de octubre de 2005
D. Fernando Brugman, al frente de la Sección de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, impartió su conferencia el pasado 25 de octubre de 2005, en la Sala del Episcopio, seguida de una original actuación musical con cuencos tibetanos. Además del valor del contenido “técnico” de su conferencia, hay que destacar la jornada de trabajo previa a la misma que tuvo a bien reservar en su agenda para conocer a fondo la tarea del CIEM, anticipar un informe sobre el mismo y apuntar interesantes líneas de actuación en el futuro. La complejidad formal para el reconocimiento explícito de la “mística” como categoría susceptible de reconocimiento dentro del listado de los llamados “bienes intangibles” la puso de manifiesto públicamente durante la conferencia pero, por encima de ella, y lejos de desalentar tal iniciativa, nos invitó a hacer de la misma un elemento dinamizador, como ya lo está siendo, en dos direcciones específicas: La primera de ellas atañe a la naturaleza del CIEM, cuya trayectoria ponderó muy positivamente, y apuntaba a la posibilidad de ratificar el vínculo de la UNESCO con el CIEM como instituto significado por iniciativas en los capítulos específicos del diálogo interreligioso y del encuentro intercultural, con la posibilidad de participar en redes de instituciones afines de todo el mundo auspiciadas igualmente por la UNESCO; ello abriría un proceso de consultas, informes de expertos y asesores delegados de la UNESCO, así como de propuestas institucionales en ambas direcciones. Se trataría en todo caso, de un proceso dinámico, y no de una definición estática o de resultados preconcebidos de antemano, con la ventaja precisamente de abrir una etapa de diálogo continuo con la UNESCO como interlocutor privilegiado y sobre la base de un presupuesto de confianza y apoyo desde el inicio. La segunda de ellas tiene que ver con la ciudad entera de Ávila, con el papel de la mística en su imaginario colectivo, y con su rico patrimonio histórico. Al interesarse por obtener una primera visión panorámica de la mística en Ávila, lo primero que le llamó la atención es que en la ciudad se concentra una constelación de iniciativas diversas, complementarias, y con peculiaridades específicas alrededor de la mística, que aún manteniendo su singularidad, tienen amplias zonas de convergencia, y podrían vincularse en un proyecto común, no para abolir las diferencias o para instrumentalizarlas dándoles alguna orientación sesgada, y mucho menos para entrar en competición, sino, por el contrario, para reforzar el sentimiento de hondo aprecio que comparten todas ellas por ese mismo bien inmaterial, y para beneficio de cuantos lo representan y lo promueven de formas distintivas. Es decir, que “Ávila mística” podría configurar un proyecto ciudadano común en el que se unirían tradición y modernidad, el patrimonio material y el inmaterial, la contemplación espiritual y la acción solidaria, el diálogo interreligioso y el encuentro intercultural, el estudio de la mística y el caudal inmenso de creatividad que ésta genera, etcétera. De hecho, no otro está siendo el intento del CIEM al abrirse a líneas de colaboración continua con las instituciones anteriormente mencionadas, con grupos religiosos y entidades diversas, con individuos, expertos o no, con artistas, ciudadanos e intelectuales con capacidades únicas pero de sensibilidad afín, y en áreas diversas de la cultura, del turismo, del urbanismo, etc.; todas ellas bajo el paraguas amplio de la mística o, si se prefiere otra metáfora, configurando un solo arco-iris multicolor a partir de la refracción de la “luz” interior de ese “diamante de muy claro cristal” que es el núcleo de la mística: uno en su centro pero de múltiples caras, capaz de producir iridiscencias muy diversas desde un mismo contenido interior. Fernando Brugman puso especial hincapié en aprovechar el reconocimiento que ya tiene Ávila como ciudad patrimonio de la humanidad para asociar estrechamente la monumentalidad de la ciudad, que la ha hecho acreedora del mismo al valor “añadido” (nosotros diríamos que subyacente) de la mística y reivindicar ambos valores, el material y el inmaterial, como parte de una misma unidad indisoluble. De nuevo, aunque todo esto pueda parecer difuso, genera un marco de actuación amplio pero a la vez muy nítido, en el que encajan perfectamente el propio CIEM, el Centro de Interpretación del Misticismo y el futuro Centro de Documentación de la Mística, etc., y dibuja un camino muy prometedor para los próximos años, que habrá que ir definiendo paulatinamente, con humildad y sensibilidad, escuchando voces sabias y sumando voluntades y esfuerzos de todos, y ello sin perder de vista el criterio definitivo de la relevancia del CIEM para nuestro tiempo, que será el que sirva de barómetro del mismo. |
| < Prev |
|---|





